Calles adoquinadas, iglesias encaladas de blanco como las que encontramos en cualquier pueblo andaluz; juegan y contrastan con las fachadas color pastel de las casas y la de color canela del teatro Tapia, el más antiguo del país. Los boricuas más viejos soban pacientemente las fichas desgastadas de un domino con el que juegan bajo la sombra que les regalan las palmeras del parque.

Las plazas de estilo colonial articulan el urbanismo heredado del viejo continente, configuran el devenir del viejo San Juan, una ciudad en torno a la cual discurre la vida animada: Plaza de Armas, entonces militar; San José, la más antigua; Colón junto a una de las entradas originales de la ciudad.

morro-822x514

Algunas noches, el océano azul y limpio que baña el horizonte devuelve el brillo que el sol, en un efecto mágico le regaló durante el día. La orilla del mar se vuelve plateada. En la vieja ciudad el empedrado de las calles impone un sonoro y constante traqueteo y a cambio regala increíbles tonalidades que van del gris al azul más claro.

Hercúlea la vieja fortificación que recuerda la de Acre. De altas y gruesas murallas, es una fortaleza perforada de pasadizos subterráneos que comunican un puesto con otro, para dejar a la vista las garitas que cuelgan sobre el océano y el oxido de los cañones que en otro tiempo ayudaban a contener al pirata. San Felipe del Morro, cierra la bahía; el Castillo de San Cristóbal la protege y en medio, el colorido barrio de la Perla, asomado al mar.

La muralla crece hasta llegar a la puerta de San Juan. Al fondo, en la catedral, la más antigua del continente descansan Juan Ponce de León y San Pío. No se me ocurre un lugar mejor donde pasar toda una eternidad que el cementerio de Santa María al borde del mar. Los domingos en la esplanada las cometas, caseras, cubren el cielo de mil colores ondulando sobre el viento.

Puerto Rico Locally Gr(6)

Santurce, el mercado tradicional, hoy venido a menos, aún ofrece interesantes puestos donde comprar cigarros y fruta. Los sábados desde las 6 de la mañana, el olor a pan recién hecho y la llegada de los primeros agricultores para montar sus puestos en el Mercado Agrícola Natural, bajo la arcada del antiguo fuerte de Ballaja, realzan el sabor de la plaza.

Un país en el que conviven las tres culturas que se fundieron allí, al otro lado del oceáno: La española, la taína, local; y la africana; que moldean y han dado vida al boricua.

Desayuna en la Bombonera, un café centenario donde preparan un café cremoso y amargo y un estupendo bol de frutas tropicales. Cruza en barco sobre un mar infestado de escualos para visitar la destilería del ron más famosa del mundo: Bacardi.

Al otro lado del puente Bocas de Cangrejo, pasado el aeropuerto, en Piñones, se encuentra un sinfín de buenas playas y chiringuitos auténticos; pero el secreto mejor guardado es isla Culebra y sus playas paradisiacas.

Playa-Hilton-21-822x514

El pescado, las frutas, las alubias y las especias sazonan y dan forma a la rica cocina local. Muy buenos restaurantes también a lo largo de la calle Fortaleza, SoFo. Trepidante el ritmo de la calle San Sebastián, invadida por la diversión de noche y, por artistas que presentan sus obras en las llamadas noches de galería, todos los martes.

¿Dónde comer? En el barrio de Santurce se puede disfrutar de una deliciosa y muy barata comida criolla, acude a La Casita Blanca. Su interior decorado con plantas, paredes verdes y unas cuantas mesas desordenadas, con mantel de plástico, le dan un encanto añadido.

¿Qué hacer? En Flamenco, 2 millas de fina arena blanca, sobre un mar azul cristalino intenso con agradables chiringuitos, puede alquilar un kayak y cruzar a Tortuga bay donde anidan las tortugas y existen jacuzzi naturales.

"VFMLID=66393168"

Para dormir, el hotel El Convento, adquirido en su día por el millonario Woolworth, aúna el encanto y esplendor del viejo mundo con el diseño y la arquitectura colonial y las comodidades de un hotel de lujo. En su bar, Pizza e Birra, se sirven  casi un centenar de cervezas artesanales de todo el mundo, una buena excusa para sentarse tranquilamente en su terraza.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.