Ni las leyendas se ponen de acuerdo sobre quien fue Molly Malone, e incluso si existió realmente. En todo caso unas la describen como una Robin Hood femenina que prestaba su cuerpo para obtener a cambio pescado que repartía a los más necesitados y otras que simplemente la reflejan como una repartidora de mejillones y pescado por los muelles de Dublín.

El caso es que la comida o la escasez de buenos alimentos, fue una constante en la historia del país. Esto motivó, entre otras, la gran emigración a Estados Unidos. Con el paso del tiempo, Irlanda y más concretamente los dublineses han aprendido a comer mejor, superando las típicas patatas y pescado. Ahora hay una verdadera búsqueda de platos y productos bien hechos y una gran colección de tiendas, cafés y puestos alrededor del centro de la ciudad donde comer bien y rico.

Cafe Joly. Dublín

Café Joly en la Biblioteca. Un lugar tranquilo y diferente donde reposar para tomar buen café y una gran variedad de tés, acompañados de unos irresistibles pastelillos omnipresentes en todas las mesas, los famosos e hiper calóricos scones, a base de harina, mantequilla y una buena dosis de mermelada y clotted cream.

George Street Arcade, un mercado victoriano reconvertido y remodelado con un hotel tipo Downtown Abbey en el piso superior y tiendas de ropa de moda, joyería, música funky,  junto con buenos restaurantes abajo. Lolly and cocks, dos hermanas que comenzaron haciendo catering para pequeñas fiestas privadas y que ante el éxito cosechado decidieron abrir su propia tienda de dulces y salados. Magníficos sus ‘Savage rolls’. Otro de los imprescindibles en la galería es el Simon Coffee. Un pequeño café con encanto, a la entrada de la galería, un lugar donde ver y dejarse ver, punto de encuentro de artistas y estudiantes. Además de cafés, sirven buena comida, lo que les ha servido para aparecer en las listas de lugares recomendados de Dublín. A diario ofrecen dos sopas y una selección de estupendos sándwiches. Los sábados se forma cola para comer.

The Sheridan Cheese Shop. Dublín

The Sheridan cheese shop, la mejor tienda de quesos del país, una pequeña tienda, pero con mucho encanto donde comprar y probar primero, los mejores quesos del país y de Europa.

Blanzing salads, es el paraíso de los vegetarianos en Dublín. No solo preparan estupendas y originales ensaladas sino platos calientes preparados de gran calidad. Suelen ofrecer un plato de legumbres y otro de verduras.

Cocoa Atelier, si te gusta el chocolate, esta es la bombonería donde mejores bombones y trufas hacen en la ciudad, además los pasteles y los macarons.

Fallon Dublín

Fallon & Byrne, tal vez el local más original y completo de la ciudad. Fallon y Byne, viajaron a Estados Unidos para aprender y en busca de conceptos diferentes. A su vuelta montaron un gran local dividido en tres plantas: Arriba, un buen restaurante de filosofía ‘slow food’, los mejores ingredientes de temporada de tierra y mar. Buen salmón salvaje irlandés, ostras, y ricas hamburguesas, entre otros platos.

En la planta de calle, una gran tienda de alimentación, con una extensa zona de productos frescos, charcutería y pescadería.  Una zona de deliciosos pasteles y un pequeño café, donde tomar un té y una porción de tarta de limón o de chocolate. En la planta inferior es donde dan rienda suelta a su otra pasión: los vinos, con una selección de etiquetas de todo el mundo, en una gran bodega donde tomar una copa de buen vino.

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