Actualmente todos llevamos una vida más sedentaria de lo que sería recomendable, y pasamos más horas sentados en la oficina de las que recomienda la OMS. Apenas nos movemos, incluso para desplazarnos de un sitio a otro utilizamos los modernos sistemas de transporte, ni siquiera contemplamos caminar como una posibilidad para ir de un sitio a otro en las grandes ciudades. Sin embargo, nuestro elevado nivel de vida y un sentido de la estética y la salud, nos permite dedicar cada vez más tiempo al ocio y al deporte. Comenzamos corriendo unos minutos, acabamos apuntándonos a la San Silvestre Vallecana, pasamos a las carreras de media y larga distancia y terminamos intentando acabar un triatlón ¡Es la madre de todos los retos!

El triatlón es uno de los deportes más jóvenes, pero que más han evolucionado y que más aficionados atrae. Hasta el año 2000 parecía un deporte reservado para super hombres, para deportistas de élite. Su distancia original, el ironman, desmotivaba a la mayoría. Los 3,8km de natación en aguas abierta, los 180 kilómetros de bicicleta y una maratón (42,195Km); parecían una distancia insalvable para cualquier aficionado. Además, parecía imposible dominar las tres disciplinas para afrontar con éxito un triatlón. Posteriormente con la irrupción de las distancias más cortas, los atletas populares (deportistas aficionados), comenzaron a intentarlo. Hoy son legión los que llenan las cámaras de salida.

Foto Josisofeil Flickr.com

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Cada año son más los atletas populares que se conviertan en ‘finishers’, el auténtico y primer objetivo de cualquier triatleta. Con el impulso primero de Iván Raña, nuestro primer gran trialeta de élite, Javi Gómez Noya, campeón del mundo en múltiples ocasiones en la distancia olímpica (1,5k-40K-10K) y ahora Moya; tiran para arriba de la cantera y de las jóvenes generaciones que ya desde muy temprano comienzan a practicar el que dicen que es el deporte más completo de todos. Al carro de un deporte que engancha, se han subido ejecutivos de grandes multinacionales, y hasta cocineros famosos, como el dos estrellas Michelin Paco Roncero. Cada año más directivos entrenan duro para participar en triatlones de media distancia e ironman.

La modalidad de larga distancia no sólo exige una disciplina inquebrantable que permita completar entre 10 y 14 horas semanales de entrenamiento para poder completar la prueba con un mínimo de garantías; sino que además hay que desembolsar una cantidad nada despreciable de dinero en equipo, y otro tanto nada desdeñable en las cuotas que hay que pagar de gimnasio, piscina, entrenador y masajes, además del precio de los dorsales para competir. Una bicicleta media puede costar unos 3.000€, un neopreno, imprescindible para nadar, unos 450€, y unos cuantos pares de zapatillas para entrenar y competir cada temporada, 600€ al año.

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Y es que el triatlón además de suponer un reto personal, un objetivo de auto superación, un prueba para medir hasta donde llega la determinación de cada uno; no nos engañemos, influye una pequeña cuota de orgullo y hasta vanidad personal de poder decir en la empresa ¡Soy un Finisher!, casi un super hombre.

El triatlón ayuda a:
– Controlar la presión. Tomar decisiones a 180 pulsaciones por minuto, permite trasladar ese entrenamiento a la empresa para decidir correctamente incluso en caliente.
– Ayuda a fijar la concentración.
– A perseverar en el cumplimiento de objetivos y no rendirse, diseñando nuevas estrategias que ayuden a lograrlo.
– A manejar la presión y por tanto la empatía con los demás en situaciones tensas.
– A gestionar la competencia individual contra el crono, que permite manejar la empatía con los demás en situaciones adversas.

Entrenar triatlón da la mejor base para completar el estado de forma. El triatlón facilita una base aeróbica inmensa y una mayor resistencia para soportar el cansancio. El hecho de tener que combinar las tres disciplinas, permite realizar un entrenamiento más variado y por tanto se reducen sensiblemente el riesgo de lesión.

Si Ud. Quiere afrontar su primer triatlón debe tener una mínima base deportiva, un par de años de entrenamiento regular que le asegure haber fortalecido no sólo sus músculos, sino tendones y articulaciones. Debe ser capaz de poder realizar una actividad deportiva exigente de forma continua al menos durante 50 minutos.
Además del entrenamiento aeróbico es necesario realizar entrenamiento combinado de fuerza, para equilibrar las dos capacidades básicas: Resistencia y fuerza-resistencia.

Sólo así desarrollaremos una capacidad aeróbica cardiovascular necesaria para afrontar pruebas de larga distancia y la dosis necesaria de fuerza que permita resistir el ejercicio y las duras transiciones de un deporte a otro que exigen un tono muscular adecuado. Lo más importante antes de apuntarse a una competición, sea cual sea la distancia elegida; requiere:

-Una prueba de esfuerzo completa, que pueda avisarnos de alguna patología oculta que pueda poner en riesgo nuestra salud. Una prueba de esfuerzo además nos permite planificar mejor nuestro entrenamiento.

Entrenamiento de fuerza, en gimnasio.
– Elevaciones en cajón, sentadillas y splits para fortalecer las piernas
– Plank y plank inverso para tonificar abdominales y zona media.

Entrenamiento de cada una de las disciplinas

– Natación. Martes y jueves. El martes hacemos series cortas a crol. Calentamos 200M a ritmo suave y proseguimos con 10 series de 50 metros a crol, rápido. Descansamos 30 segundos entre cada una. El jueves, hacemos mil metros a ritmo controlado.
– Bicicleta. Miércoles y sábado. El miércoles hacemos 50 minutos de spinning entrenando por intervalos intercalando minutos a ritmo rápido con otros más lentos. El sábado, salimos al menos tres horas rodando a ritmo controlado.
– Carrera. Lunes y viernes. El lunes fartlek alternando 1 minuto rápido, 1 lento hasta completar 30 minutos y el viernes corremos 10K a ritmo controlado.

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