Nueva York es una ciudad a la que cada cierto tiempo hay que volver, es el corazón donde palpita el mundo y saber donde alojarse es clave para disfrutarla.

Creo que en Hollywood hay dos rostros cuya expresión y mirada son únicos: Las de Jack Nicholson y Robert de Niro. Dos actores capaces de interpretar como nadie más lo hace el complejo mundo psicológico y emocional de personajes complejos y un punto desequilibrados. Puede que sea por esa capacidad infinita de interpretar la psique humana o simplemente el gusto por lo mejor, en definitiva la especial sensibilidad de Robert le ha permitido entender y convertir un hotel urbano en un lugar único, y tan confortable como el mejor hogar imaginado.

De Niro ha sido y es un viajero infatigable, curioso y apasionado, ávido por descubrir nuevos lugares y sabores.. Esas dos pasiones viajar y comer,le animaron a invertir en uno de los restaurantes japoneses más emblemáticos del mundo, Nobu, y en el hotel neoyorquino con más charme de la ciudad el Greenwich Hotel de Nueva York. No en vano, Robert ha vivido largas temporadas en hoteles y esa vivencia le ha permitido diseñar el hotel que le hubiera gustado encontrar en sus viajes, escogiendo lo mejor de aquellos establecimientos que mas le han impactado.

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Nueva York es el corazón del planeta, el centro vital en el que a ritmo frenético el mundo fluye libre y sin barreras. Aunque se han rodado varias películas que describen perfectamente la ciudad, como: Desayuno con diamantes y La Ley del Silencio; Robert ha interpretado numerosas películas que también muestran un New York absolutamente real. Según el propio De Niro, de todas ellas, tal vez la que mejor refleja la vida diaria y cotidiana de Manhattan es Malas Calles, ambientada en Little Italy, un enclave que recibe el nombre de la masiva afluencia de inmigrantes italianos que se instalaban aquí escapando de la pobreza que asolaba Europa en los años veinte y treinta.

The Greenwich Hotel se ubica en el barrio de Tribeca, un área conocida por sus numerosas galerías de arte y esas viviendas características que originadas aquí, se han estendido por el mundo como símbolo de un hogar moderno y cool: El loft. Tribeca es un barrio que aunque recibe la visita de miles de turistas sigue conservando la esencia y el alma de barrio, de comunidad de vecinos, de tiendas y comercios que aun conocen y saludan por su nombre a sus clientes de toda la vida.

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En medio de una ciudad aparentemente dura en la que nadie parece ver al prójimo, se agradece el servicio cálido, cercano y próximo de todo el personal del hotel Greenwich. Esta forma de ser y de atender, no es solo una seña de identidad que ha pretendido implantar la dirección del hotel; si no que es una exigencia del propio Robert De Niro. Algo que Robert identifica como la primera y más importante pauta para elegir un destino y su hotel.

Si el trato esta cuidado al máximo, las habitaciones del Hotel Greenwich son verdaderas muestras de lo que es el estilo, el confort y la elegancia bien entendidos. La mayoría de los hoteles resultan funcionales y prácticos, están hechos para ejecutivos, la principal fuente de viajeros hoy en día. A pesar del esfuerzo de las cadenas propietarias casi siempre lucen fríos y sin personalidad. Por el contrario, son pocos los hoteles capaces de crear una atmósfera y un ambiente familiar como el que De Niro y sus socios han creado en The Greenwich. Las maderas del suelo y estanterías; los sofás de piel y las alfombras; aportan gran calidez.

El hotel también cuenta con un spa muy especial que no solo sirve para relajarse en sus aguas, si no como espacio reservado a la meditación. El restaurante Locanda Verde ofrece una cocina italiana en ambiente de brasserie franceaa muy original.

The Greenwich Hotel, 337 Greenwich St. New York

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