Santander, o Cantabria como se le conoce hoy en día puede que no haya gozado del prestigio culinario de sus dos vecinos: asturianos y vizcaínos. En todo caso el dicho de “que en el norte se come muy bien” ha sido siempre perfectamente aplicable también a esta comunidad, aunque sí bien es cierto que teniendo que buscar y seleccionar un poco más porque el turismo ha prostituido muchos lugares que buscando el ingreso fácil han traicionado sus raíces gastronómicas ofreciendo platos sin personalidad ni historia, ni elaboración.

Solana no ha sido el último restaurante de la región en obtener la estrella, ni el último en hacer los méritos necesarios para lograrla sino que siendo el más antiguo de los cinco restaurantes con estrella en Cantabria, con más de setenta años, es el más alejado y recóndito de todos ellos.

Situado en un promontorio en pleno corazón de Cantabria, frente al Santuario de la Bien Aparecida, patrona de la región, la vieja casona de Solana se asoma a un paraje típico santanderino de verdes praderas y ganado pastando.  Hay restaurantes que se disfrutan más de noche, pero a Solana es mejor ir de día para gozar con las vistas y el paisaje que regalan con la comida.

Frente a esas imágenes bucólicas, un comedor en apariencia sencillo, pero muy confortable, bien llevado por Inma, y mejor secundada por Noelia y Ani, completan el equipo que desde la cocina dirige con indudable acierto Ignacio Solana, tercera generación en el negocio, quien ha conseguido aunar en un perfecto equilibrio la cocina tradicional de los guisos que ya hacía su madre y que son de matrícula de honor, junto a una cocina un poco más evolucionada y actual,  en la que en ocasiones menos es más. Definiría su estilo como una cocina eminentemente de la tierra, en este caso muy bien realizada con platos que muestran lo que son y que no requieren más explicación que la que transmite el paladar.

1

Tras más de setenta años y unos inicios duros dedicados a vender los productos que obtenían de las huertas de alrededor y los derivados del ganado que por allí pastaba; fueron adentrándose en la cocina, con suculentos platos de cuchara de la zona, hasta que en 2007 con la incorporación de las nuevas generaciones al negocio, deciden abrir un comedor anexo, convirtiendo así en realidad el sueño perseguido desde siempre de convertirse en restaurante gastronómico,

Dos aperitivos y siete medios platos conforman un atractivo menú de 68€ que recoge lo esencial de la carta de Solana. Excelentes los pimientos rojos caramelizados con sal y aceite, tienen un sabor dulce profundo; las almejas de la ría en salsa verde para terminar con pan. El rape asado con puré de gamba roja, perfecto de textura o, la delicada merluza con caldo dashi que potencia el sabor mientras la carne se mantiene casi etérea en su perfecto punto de cocción. El cochinillo confitado, con la piel curruscante y la carne tierna y sabrosa; el lomo de venado lacado y un pichón en dos cocciones que dice mucho del producto, de la técnica y del saber hacer de Ignacio.

Restaurante Solana. Barrio la Bien Aparecida, 11, Ampuero, Cantabria

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.