Si Cantabria ha sido de algún modo la hermana pobre de las cocinas del norte, eclipsada por una cocina vasca de altura y una asturiana más popular y trascendente; parece que poco a poco va saliendo de su particular ostracismo con el reconocimiento que por un lado  la Guía Michelin ha otorgado en forma de dos estrellas a dos de sus restaurantes más punteros, así como por la apertura de locales de concepción más moderna y actual que abren a pie de calle no solo en Santander, sino en toda la provincia.

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A la entrada del profundo valle de Cabuérniga que discurre a lo largo del cauce del río Saja, una zona de gran belleza, tranquila,  de umbrías y por tanto verdes intensos, de pequeños pueblos que nacen al borde de la carretera, aislados unos de otros; hace algo más de un par de años que Pilar Velarde decide abrir un restaurante, un lugar diferente a los que se encuentran desde siempre en la zona, alejada de las cocinas de pucheros y cocidos.

Tal vez lo más difícil a la hora de abrir un restaurante sea definir un estilo, ser fiel al mismo y mantenerlo cuando este se distancia de la línea que marca el resto. Santa Luzía es un concepto en sí mismo. Pilar concibe la cocina como algo más cercano, más actual y emocional, una cocina más encajada en las corrientes que inundan las mesas de cualquier restaurante de cualquier capital, aceptando por tanto influencias de productos e ingredientes de otras latitudes pero que están presentes en casi cualquier receta actual.

Una gran casona que Pilar ha sabido transformar. De las viejas estancias lúgubres, de maderas oscurecidas por el paso del  tiempo, en un espacio de color y luz. Pero el local no se circunscribe al límite que marcan sus tabiques, sino que se abre más allá, integrando un hermoso jardín o prado como le llaman allí, para ofrecer lo que Pilar ha venido en llamar un espaZio gastronómico, un lugar donde comer, pero también donde tomar una copa y pasar el día.

Nacho del Corral es el chef elegido por pIlar para dirigir la cocina de Santa Luzía. Trabajó en El Cenador de Amós (reconocido por fin con las 2 estrellas que muchos reclamaban hace tiempo), en el que para el que escribe es el mejor bar de Donosti: La Cuchara de San Telmo y en un referente de la cocina vasca en Madrid: Goizeko Kabi, asi como en NODO (creador de tendencia) de Benjamín Calle y en cuyos fogones ejercía Chicote.

Nacho impone una visión personal de la cocina local, esto es, una revisión de la cocina cántabra, para plantear una carta diferente, más fresca, actual y urbana, de platos de concepción más moderna con influencias y toques internacionales. Una cocina equidistante de las recetas tradicionales de siempre, la de pucheros y cocidos que hemos comido toda la vida en esta zona, así como de corrientes más o menos vanguardistas.

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De su carta dividida entre ensaladas, platos para compartir y contados principales, destacan unas gyozas de mollejas de cordero con salsa de miso y mandarina, una crujiente oreja de cerdo reinterpretada como un mar y montaña, con gambas y alga codium; un buen steak tartar de vaca ecológica, o una hamburguesa de vaca tudanca (autóctona) rellena de queso; sin olvidar los arroces que en consonancia con el resto de la carta incluye guiños a ingredientes cuando menos exóticos para este plato.

Santa Luzía Barrio de Santa Lucía, 1. Cos, Mazcuerras

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