Dicen que cuando se visita el continente negro por primea vez, se siente la llamada de África como un mantra que se repite en tu interior. La primera vez que uno puede contemplar la luz brillante y los espacios amplísimos del África negra, sus colores vivos e impactantes, sus perspectivas infinitas, sus gentes sencillas y alegres; reclaman y resuenan con fuerza en tu interior para que vuelvas a visitar esta tierra llena de encanto y magia. Encanto porque sus gentes no están contaminadas por la perversión y avaricia que domina a occidente y, mágica por la suerte de encantamiento ilusionante que produce pisar esa tierra, contemplar sus amaneceres, disfrutar de maravillosas puestas de sol y asombrarse ante una naturaleza dura y prodigiosa.

A unos kilómetros de Banjul, la capital del país, en la zona conocida como Senegambia, la zona más turística, de restaurantes y bares. Poco Loco, en la playa de Kololi, deslumbra con sus llamativos colores azules y amarillos. La playa de Kololi, una franja de arena que durante el día apenas recibe a un puñado de turistas, se llena de locales al atardecer. Unos tocan música, otros jugar al fútbol, muchos pasear y algunos simplemente asisten a las maravillosas puestas de sol.

En este punto de la costa, se debió de producir el embrujo que conquistó el alma de una holandesa, Meritt, que ya pasados los cuarenta, conserva el estilo y el atractivo que delata haber disfrutado de una gran belleza en su juventud. Atractiva aún, casada con un hombre de Gambia y empresario de éxito, decidió abrir el que es el mejor club de playa del país: Poco Loco.

Una mezcla de chiringuito y cabaña africana, resalta sus colores azules metálicos y amarillos intensos al fondo de la calle que desciende a la playa, ya en la arena blanca. Un restaurante Art Deco de comida sencilla, pero muy agradable y correcta, cocina de corte occidental práctica para abandonar por un momento los intensos sabores de la cocina local; una terraza protegida de la brisa marina por un panel de cristal y una zona de playa donde descansar durante el día; forman un conjunto que atrae a todo aquel que viaja a este país.

Cuando cae el sol y se ilumina la terraza con una tenue luz artificial, ella, Meritt, la holandesa de voz melódica que un día se dejó querer por esta tierra, canta en directo interpretando éxitos de los 80. El público, relajado, se entrega a su voz sensual, mientras escucha de fondo el murmullo que producen las olas del mar cuando se arrastran en la orilla, a pocos metros del chiringuito. Una completa carta de cócteles y destilados permite alargar la velada hasta bien entrada la noche.

www.pocolocogambia.com

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