Una de las mayores fortunas de viajar por el mundo no es otra que tener la oportunidad de descubrir joyas insospechadas, auténticos tesoros gastronómicos que permanecen ocultos, solo para unos pocos, fuera de los circuitos habituales y a los que solo se llega por un instinto que se desarrolla a base de mucho caminar, muchas conversaciones con lugareños y mucha curiosidad.

Durante un viaje a Quito descubrí un sitio insospechado, un verdadero templo donde se cuida la cocina, se venera el buen vino, se disfruta del arte y se cultiva la conversación pausada y entretenida. Lo que en otras latitudes podría considerarse un lujo, aquí se hace uso y costumbre, gracias al buen hacer de Don Jaime Burgos Echegaray, buen gastrónomo y mejor enólogo de ascendencia donostiarra. En una casona de estilo colonial, en una de las zonas más bellas y cuidadas del casco histórico de Quito, en la calle Junín, Don Jaime regenta un sitio muy especial.

Octava Corpus. Foto: Capriles

 

Octava de Corpus, es uno de esos sitios que cuando lo visitas, deseas salir a contarlo, a hablar de él y a recomendarlo a todo el que te quiera escuchar o leer; con la impotencia de saber de antemano que por mucho y bien que intentes describirlo, nunca vas a hacer justicia ni ser capaz de trasladar toda su magia y encanto. Es más que un sitio, es más que una comida, es gastronomía, arte, estilo, conversaciones y siempre presente el mejor vino.

Si el  se cuida, la carta de vinos es una joya. Si los comedores son mesas que rebosan lujo y buen gusto, con vajillas inglesas de cobalto y oro, cristalería de bohemia; la bodega es un tesoro. Si las paredes se cubren de auténticas obras de arte, la conversación de Don Jaime es entretenida y enriquecedora para extenderse animadamente hasta bien entrada la noche.

Octava Corpus. Foto Capriles

De la cocina se encarga Elisa, su mujer, “no hay otra forma de que todo esté a la altura”, suele decir Don Jaime. Platos de estilo y corte europeo que con el excelente producto que se da en aquellas tierras, acompañan sus grandes vinos.

Buenos y dulces tomates de la tierra rellenos y en ensalada o, un rico pate de salmón. Sorprendentes tortillas de camarones y unas gambas al ajillo. Unos tersos y delicados lomos de corvina en salsa tártara o; una extraordinaria pieza de lomo al Jack Daniels. De postre una recomendación, una rica casatta de maracuyá.

Octava Corpus. Foto Capriles

Su carta de vinos recorre todos los orígenes en donde viñedos de calidad y buenas bodegas elaboren vinos de carácter y categoría: desde la Argentina, a Chile y Uruguay, en el cono Sur; vinos procedentes de Estados Unidos y buenas etiquetas españolas, portuguesas, italianas y francesas, así como de Israel y Sudáfrica.

 

Unas 450 etiquetas cuidadosamente seleccionadas con el cariño y la dedicación de quien ama con pasión el buen vino. Así cuando bajamos a la cava que mantiene con un 93% de humedad y 11º de temperatura, encontramos extraordinarias joyas: desde un Petrus a un californiano Paso de Robles; desde un Vega Sicilia único, a un Chateau Lafite Rotschild; desde un Ma belle Fille 2008, a un Romaneé-Conti.

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