En el mundo automovilístico dominado desde Henry Ford por las cadenas de producción, los japoneses nos sorprenden con el lanzamiento de un prototipo de madera que es todo un guiño a la tradición: el Setsuna.

El Toyota Setsuna es un automóvil ensamblado exclusivamente con listones de madera, sin necesidad de usar un solo clavo o tornillo, gracias a la técnica “okuriari” de la carpintería tradicional japonesa. Con esta técnica se diseñan al milímetro diferentes piezas de madera que encajan unas con otras como si fueran un puzle, con ayuda de otras piezas más pequeñas que permiten la sujeción entre las diferentes partes.

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En el  Setsuna  se han empleado diferentes tipos de maderas que van desde la rigidez del abedul japonés utilizado para dar forma a la estructura del vehículo, los paneles de madera flexible de cedro japonés que dan forma a la carrocería, la resistencia del  zelkova japonés empleado en el suelo por su gran durabilidad o la suavidad de la madera de fatsia japónica escogida para los asientos que se han recubierto  adicionalmente de cuero para dotarlos de mayor confort.

Aparte de la madera, se ha utilizado también el aluminio en los embellecedores de las ruedas, el volante y la estructura de los asientos para crear un bello contraste con las piezas de madera.

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El resultado es un bonito descapotable para dos ocupantes de forma hexagonal y formas retro que mide 3.03 m de longitud, por 1.48 m de ancho y 0,97 m de alto. Ecológico y sostenible, no precisa de gasolina, pues se mueve con 6 baterías de plomo y ácido gracias a las cuales dispone de 25 kilómetros de autonomía con una velocidad máxima de 45 km/h.

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Más allá de las prestaciones, el vehículo quiere seducirnos con los detalles, como por ejemplo el contador, un reloj que no mide los kilómetros recorridos, sino los años  transcurridos entre el propietario y el vehículo. Dos pequeñas ruedecillas, una corta que marca las horas del día y una más larga que registra el paso de los días—una vuelta equivale a un año—registran el paso del tiempo.

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Según explica Kenji Tsuji, ingeniero responsable del prototipo, “la intención de la marca es reforzar el vínculo entre el vehículo y conductor, reflejando las aspiraciones, recuerdos y emociones de las diferentes generaciones de conductores.” De ahí el nombre del vehículo, Setsuna, que significa “momento” en japonés.  La idea es evocar momentos, vivencias y recuerdos ligados a la conducción, para que el vehículo sea algo más que un mero medio de transporte y se convierta en algo irremplazable para nosotros.

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Por otro lado, la madera es un material que puede llegar durar muchos años con los cuidados necesarios y que en función de la humedad y temperatura cambia de aspecto, ahondando así, en ese concepto de “algo personal y único” ligado al transcurso del tiempo y cercano a la condición humana.

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Presentado en la Semana de Diseño de Milán, no lo veremos circular como un vehículo más por las carreteras porque no estará a la venta. Al parecer, la idea detrás del prototipo es ver la reacción de expertos y público en general para incorporar nuevas ideas en los futuros modelos comerciales de Toyota.

¿Herramienta de marketing? ¿Capricho? ¿Auténtica innovación? Sea lo que fuera, los amantes de la madera seguro que estarán encantados con la idea y puede que sirva de reflexión para los fabricantes de automóviles a la hora de incorporar nuevos materiales y  soluciones al  mundo del motor.

 

Más información en: http://www.toyota.es/world-of-toyota/concept-cars/setsuna.json

 

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