La elocuencia y excentricidad de Salvador Dalí nos sorprenden de nuevo con su pasión por el mundo del vino y sus secretos que comparte en un particular homenaje a su eterna musa Gala, en el libro que lleva su nombre: Los vinos de Gala.

Los vinos de Gala es una guía poco convencional donde el maestro del surrealismo explora mitos y placeres asociados al mundo del vino con textos y pinturas marcadas de sensualidad, imaginación y ese tono subversivo presente siempre en sus obras. Publicada originalmente en francés (1977), la editorial alemana Taschen define la nueva reedición facsímil  de la obra en español como “un manifiesto extravagante y fluido en favor del sabor y la sensación”. Algo evidente cuando nos adentramos en sus páginas, todo un derroche surrealista y onírico del mundo de la viticultura, porque como el propio Dalí aseguraba: “Un verdadero entendido no bebe vino, saborea sus secretos”.

Bajo el sugerente epígrafe de “Los diez vinos divinos”, y con la colaboración del escritor francés experto en su pintura Max Gérard, los primeros capítulos de Los vinos de Gala son un recorrido por las principales regiones vinícolas para descubrir los vinos de la Champaña,  Burdeos, Romanée-Conti, Châteauneuf-du-pape, Jerez o California; además de presentarnos algunas de las botellas más famosas y caras del mercado.

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A continuación, Dalí nos sorprende con “Los diez vinos de Gala”, una revolucionaria clasificación de los vinos basada en “las sensaciones más profundas que provocan en el fondo de nuestro ser”, y a los que el viticultor galo Louis Orizet pone el texto. Con la atención puesta en el sabor y las emociones, nos invitan a una cata inusual de “vinos voluptuosos” (sauternes y cérons), “vinos de gozo” (beaujolais) “vinos de esteta” (Saint-Émilion, Médoc), “vinos de gala” (Graves o Pomerol), “vinos de púrpura (Côtes de Nutis, Côtes de Beaune y Romanée-Conti), “vinos de velo” (jereces o amarillo del Jura)  “vinos frívolos” (espumosos), “vinos de luz” (blancos) e incluso de “vinos de lo imposible” en referencia al vino de paja o resinado griego cuyo sabor nos transporta a la  Hélade de hace 3.000 años. Todo un repertorio emocional y sensorial que provoca nuestra imaginación donde la geografía, variedad de la uva o cosecha carecen de relevancia.

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A lo largo de la obra, también disfrutamos de algunas lecturas y anécdotas curiosas sobre los orígenes y evolución del vino desde el “Génesis” y la primera viña plantada en el Monte Ararat  a las primeras cepas trasplantadas a California por Fray Junipero Serra, la leyenda del descubrimiento por azar de “la medicina” del rey de los iranios o los primeros viticultores alejados del ámbito monástico.  El libro se cierra con tres anexos: los vinos del mundo, los viñedos franceses y varios consejos para los gourtmets aficionados.

Muy interesado en la cocina y en los placeres de la mesa como dejó patente en muchas ocasiones, “se puede no comer, no se puede comer mal”, unos años antes a la aparición de Los vinos de Gala, el artista había publicado el recetario surrealista Las cenas de Gala (1973), recuperado por la misma editorial  Taschen hace solo dos años. En este particular homenaje a la cocina inspirado en las opulentas y legendarias cenas que organizaba con su mujer y musa Gala, el genio de Figueras reúne más de un centenar de recetas exóticas ilustradas por el mismo, además de las evocadoras secciones como la dedicada a los afrodisíacos (“Yo me como a Gala”) y los entrantes (“Los deliciosos pequeños mártires”) y sus particulares reflexiones filosóficas sobre los placeres gustativos.

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Naturalmente, y como no podía ser de otra manera, la pasión por el vino también queda patente en las 140 ilustraciones que acompañan a los textos y que reproducen magistralmente algunas de sus obras de arte más conocidas, como la reinterpretación de matiz erótico y surrealistas del desnudo clásico, El Ángelus (1933) de Jean-François Millet, un referente para Dalí durante décadas; o la nueva iconografía de  El sacramento de la Última Cena (1955),  muestra del Dalí más devoto y católico, pero también del hombre seducido por la ciencia, la ilusión óptica y la nueva era atómica como se manifiesta en ese dodecaedro con un paisaje costero de fondo que enmarca toda la escena.

En los vinos de Gala, vino y arte se combinan en un maridaje perfecto que nos transporta al universo onírico, sensual y voluptuoso de ese genio llamado Dalí, que nunca deja de sorprendernos.

Los vinos de Gala. Ed.Taschen. Edición facsímil galardonada con el Gourmand World Cookbook Awards de 2018. (€50)

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