El Shelby Cobra fue la plasmación del sueño de un piloto de carreras estadounidense, Carroll Shelby, que, convertido en empresario, añadió un potente motor Ford V8 al chasis de un deportivo británico para crear así uno de los coches deportivos y convertibles más atractivos y rápidos del momento. Llegó a levantar pasiones, dominar de forma absoluta las pistas de carreras y, asombrar a cuantos le veían circular en las carreteras de los años sesenta. Carroll lo denominó “Cobra” porque así lo soñó una noche.

Durante los cinco años que se estuvo fabricando, su producción fue de poco menos de un millar de coches, aunque desde entonces se han producido un sinfín de réplicas. Por ello las pocas unidades originales que existen, son modelos raros y muy valorados por los coleccionistas y los amantes de los coches clásicos.

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De hecho, las pocas unidades que salen a la venta en subastas alcanzan precios desorbitantes al alcance de muy pocos. De hecho, durante este verano ha salido a subasta la primera unidad de este vehículo, el que lleva la chapa con el número de serie: CSX 2000.  Existe una leyenda que dice que Shelby llegó a rechazar una oferta de 25 millones de dólares por este coche, la primera unidad que se fabricó de este modelo.

El fabricante AC hizo muchas modificaciones sobre el chasis del vehículo inglés para poder montar el poderoso motor de 2.6 litros del Ford y un nuevo diferencial trasero más robusto que pudiera soportar la potencia del motor V8.

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Gracias al nervio de su motor, los Cobras fueron el coche de competición por excelencia. Carroll Shelby soñó con que fuera el coche que batiera al prestigioso Chevrolet Corvette. Por ello construyó un vehículo más ligero (200 kg menos que el Chevrolet). Esta aspiración hizo del Cobra un vehículo extremadamente rápido, lo que llevó a las autoridades a imponer por primera vez, límites de velocidad. Se estimaba que el Cobra Coupe, era capaz de alcanzar los 300 kilómetros por hora en autopista, tal y como demostraron los pilotos Jack Sears y Peter Bolton.

Este coche tuvo una bonita historia en sus inicios y es que cuando Shelby creó el primer prototipo del Cobra, engañó a los periodistas a los que les dejaba probar el coche, pintando esa única unidad de un color diferente para que estos creyeran que no era solo un prototipo sino que ya se comenzaban a producir en serie y que ya existía toda una flota.

Carroll Shelby murió en 2012 a la edad de 89 años dejando un legado único, un coche que por sus cualidades deportivas y su importancia histórica no tiene igual. Fue un coche que revolucionó no solo el mundo de las carreras, sino la industria del automóvil en su conjunto. “Si no hubiera existido el Shelby Cobra, y este no hubiera experimentado y exprimido las cualidades y la potencia de su motor tal y como lo hizo, seguro que los coches deportivos actuales serían muy diferentes a como son ahora” aseguró Shelby antes de morir.

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