En la mayoría de las ocasiones la excelencia de un producto viene determinada por su escasa disponibilidad, bien sea por lo limitado de su cantidad o por su temporalidad limitada. Esto último es lo que sucede con los espárragos.

En el caso del espárrago blanco, es cierto que es un producto cuyo momento óptimo de consumo se reduce a tan solo dos meses escasos al año; no en vano se dice aquello de “los de abril, para mí; los de mayo, para el amo, y los de junio para el burro o para ninguno”.  Sin duda, hoy en día conservas como las de Adolfo Sádaba,  permiten comerlos en cualquier época del año con una frescura similar a la de los que se disfrutan recién cogidos.

Dicen que la recolección debe realizarse antes de que salga el sol, al amanecer, para evitar que se active la clorofila y adquieran color verde. Después se deben cocer y servir al mediodía. En nuestro país existen tres puntos geográficos que presumen de producir los mejores espárragos de España. Por un lado, los de Tudela, la del Ebro, en Navarra, y la del Duero, en Valladolid (menos conocidos, pero excelentes), así como los de Aranjuez en Madrid.

Es un producto difícil de maridar con vino, pero carnoso, de textura sedosa, que, además de sus propiedades nutritivas y depurativas, su sabor suave y delicado le concede el protagonismo que merecen durante estas fechas en las cartas de algunos grandes restaurantes.

casa jose

Casa José (Calle de Abastos, 32, Aranjuez, Madrid)

Aunque el espárrago blanco de Aranjuez, los llamados ‘pericos’, es un bien cada vez más escaso en las huertas de la zona (porque ya pocos agricultores siguen trabajándolo, en beneficio del verde), durante esta temporada, Fernando del Cerro, los prepara de dos formas diferentes en su restaurante: Asados y vestidos con una salsa ‘menier’ y laminados con gurumelos.

larumbe

El 38 de Larumbe (Paseo de la Castellana 38, Madrid)

Pedro recibe los espárragos de su propia huerta ubicada en su Navarra natal para introducirlos en el menú en distintas preparaciones con platos tan interesantes como confitados en café arábica. Con huevo asado y ragú de setas y yemas de espárragos, o simplemente con mahonesa templada, así como en una pasta filo con bacalao.

lamanduca

La Manduca de Azagra (Sagasta 17, Madrid)

Esta casa es para muchos la punta de lanza de la huerta navarra en Madrid, la prueba del siete con la que se demuestra un día sí y otro también la excelencia de las verduras de aquella tierra, gracias a la calidad del producto que se selecciona con extremo cuidado, así como a las elaboraciones que cuidan al máximo los puntos de cocción y las preparaciones naturales.

el 33

33 (Pablo Sarasate 7, Tudela, Navarra)

En el 33, en Tudela, disponen de unas verduras de excelente calidad que cosechan en su propio huerto regado por el río Ebro. Los espárragos se sirven templados con una riquísima vinagreta con la que le dan un punto oleico al espárrago logrando así potenciar su sabor.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.