El corazón de Las Vegas late al ritmo del sonido y del tintineo de las monedas que escupen y descargan las miles de máquinas tragaperras que haciendo sonar sus sirenas premian y reparten calderilla para mantener la ilusión de unos cuantos buscadores de fortuna.  Un “no va más” hipnotiza a los jugadores que despiertan segundos después con reiterada frustración al comprobar cómo la pequeña bola blanca se detiene de nuevo en la casilla del número equivocado.

Más allá de apuestas, ruletas y naipes, Las Vegas es un lugar de placer y de ocio donde el teatro, la música, el circo y la mejor gastronomía; transforman cada día la faz serena del desierto de Mojave en una hilarante torre de Babel en la que gente de todo el mundo trata de  escapar de la rutina disfrutando de una ilusión artificial, de un sueño momentáneo que les evade de la realidad. A Las Vegas uno va a divertirse, a descargar emociones, a quemar los dólares duramente ganados, a conocer gente y a pagar por ello.

2560x1600xThe-Strip-from-the-roof-of-The-Bellagio-Courtesy-Las-Vegas-Tourism.jpg.pagespeed.ic.yBcolh4Pnx

Las Vegas es un mundo paralelo, una cuarta dimensión donde la Torre Eiffel, los canales de Venecia, la gran pirámide del Hotel Luxor o la estatua de  la Libertad del Hotel New York; recrean un mundo irreal en el que todo existe para divertirse, evadirse, disfrutar y ¿por qué no? perder la noción de la realidad. Por ello existe ese pacto no escrito que dice que “Lo que se hace en Las Vegas, queda en Las Vegas”  Las Vegas es el mayor parque de atracciones del mundo, donde el mago David Copperfield hace magia ante el asombro del mundo en el grandioso MGM hotel. Como una metáfora conceptual la montaña rusa del Stratosphere sobrevuela la ciudad en un circuito bestial que desafiando a la gravedad y al vértigo absoluto sobrepasa y excede la diversión para contar que la vida es un suspiro que ha de pasar entre la angustia y la diversión.

Las Vegas es terreno ganado al desierto, un mundo artificial de grandes avenidas, coches de infarto y hoteles de proporciones descomunales en los que nunca se pone el sol para que el visitante siga gastando. Son capillas simuladas donde uno juega a formalizar relaciones disfrazados de Elvis y de Marylin. Las Vegas es un espectáculo en sí mismo y un escenario en el que se representan los mejores musicales del mundo. A Las Vegas solo se va a pasarlo bien, a vivir sueños y esperanzas que no existen en la vida real.  Las Vegas es un mundo de fantasía para el adulto que llevamos dentro y que necesita divertirse de nuevo como un niño.

Exterior_Monorail

Llegar a Las Vegas cuando está anocheciendo es una visión futurista en el que un fantástico mar de luces y neones han invadido las tranquilas arenas del desierto. Cruza en coche The Strip, la avenida principal de la ciudad sobre la que han ido levantando los hoteles más sorprendentes del mundo. El juego de fuentes y agua del Bellagio es tal vez la imagen más representativa del hedonista mundo de Las Vegas, mientras que la bóveda de neones del Freemont street, es las representación fidedigna del mundo soñado y de ocio en el que se ha convertido la ciudad del pecado.

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.