Encontrar productos españoles fuera de España no es complicado. La apertura de fronteras y el buen hacer de los productores y distribuidores españoles, termina dando sus frutos y no cabe duda de que la cocina española está de moda. Además,  con las nuevas tecnologías,  la compra online ha permitido acercar  aún más los productos españoles hasta la puerta de los hogares, sobre todo en Europa y América. Sin embargo, sorprende y muy gratamente encontrarse con una  auténtica tienda de ultramarinos de productos españoles en EEUU, ‘La Tienda de los Asturianos”

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Los negocios de distribución online de productos españoles fuera de nuestras fronteras, ofrecen una amplia oferta de  calidad llegando a las mesas de los que añoran los sabores de su tierra madre o simplemente son amantes de  la gastronomía de nuestro país.  

Todo este mundo de las nuevas tecnologías es muy práctico y está muy bien, pero para mi el gran descubrimiento ha sido Pescadeli, o la llamada por muchos “La Tienda de los Asturianos”. Una auténtica tienda de ultramarinos, de las que ya quedan pocas, nada más y nada menos que en la costa este de EEUU, en Bethesda, Estado de Maryland. Sin duda, la mejor cura para la morriña y el mejor escaparate para una gastronomía tan rica y variada como la nuestra.

En Pescadeli tienen casi de todo, incluida una pescadería como las españolas, donde los pescados están con sus cabezas, como tiene que ser y digo esto porque por en EEUU es complicado hasta encontrar los langostinos con cabezas. Una pescadería donde te limpian el pescado perfectamente, y te preguntan que cómo lo quieres, si, como en España, todo un lujo.

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Entrar en la “Tienda de los Asturianos” es ya de por sí  un homenaje:  hay toda una pared llena de estanterías con conservas españolas  de calidad; mejillones en escabeche, bonito del norte, anchoas, piparras, espárragos de Navarra y muchas más.  El stand de embutidos es extraordinario y no falta un buen compango para unas ricas lentejas, unos buenos huesos de jamón, el fuet catalán o la   sobrasada mallorquina. Y los quesos, con una gran variedad de oferta de distintas comunidades autónomas con el preciso asesoramiento para que te lleves el que está en su punto, fundamental. Al fondo el ColaCao de las mañanas, las galletas Chiquilín, los kikos, las regañás y los picos.  Las piparras de Navarra, las aceitunas rellenas de anchoa, los boquerones en vinagre, la fabada asturiana, los arroces idóneos para una buena paella, el colorante Carmencita, las tortas de aceite de Inés Rosales, lo turrones y los polvorones en Navidad… casi de todo. Es lo bueno que tienen las tiendas de ultramarinos de antaño, que encuentras un poco de todo y además, en este caso español y fuera de España. Esto se agradece aún más cuando vives en un país con poca cultura culinaria, caracterizado por las franquicias y la comida rápida.

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Pero hay más porque dentro de la tienda, hoy día,  hay una cocina con 2 cocineros que hacen paellas, croquetas de jamón buenísimas, empanada gallega, tortillas de patata, tocinos de cielo y hasta roscones de Reyes en Navidad. Y todo riquísimo. No os podéis imaginar las colas que se forman en Navidad para comprar turrones y demás productos navideños.

Hay clientes que se hacen hasta 300 km en coche para ir a Pescadeli. Vienen desde Virginia, Baltimore y por supuesto Washington DC, y no me extraña nada porque ya solo con entrar en la tienda te sientes como en España; La paelleras colgadas  por un lado y  las cazuelas de barro apiladas por otro, el mostrador de las aceitunas, los aceites de oliva de primera,  el vinagre de Jerez sin el cual un gazpacho no sería lo mismo, el queso de Cabrales, la pata de jamón ibérica, las raciones de paella y esas tortillas de patata recién hechas y muy bien hechas, un gustazo.

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Todo empezó a finales de los años 70 con los hermanos Martínez que desembarcaron en Washington DC en busca de  un futuro mejor. Alfonso y Herminio, dos asturianos que creyeron en el sueño americano y que  decidieron abrir una pescadería en Bethesda, un pueblo de Montgomery County en el Estado de Maryland.

Como nos cuenta Herminio, no fue nada fácil. Nada es fácil en esta vida, pero poco a poco y a base de mucho esfuerzo y perseverancia llegaron a tener una tienda de ultramarinos con pescaderia. Una tienda que enseguida se convirtió en la referencia de productos españoles en la zona.  Al principio se llamaba A&H, (Alfonso y Herminio) . En 1983 se registró tal y como se llama actualmente, Pescadeli (Pescadería-Delicatessen).

Hace ahora ya 10 años, los hermanos Martinez  vendieron  Pescadeli a un grupo empresarial con un vasco a la cabeza, Santiago Zabaleta. Santi sigue haciendo las cosas muy bien.  Formado en el Culinary Institute de Nueva York, estuvo, entre otras,  en la cocina de la Taberna del Alabardero en Washington DC durante 5 años. Y de ahí tomó la difícil decisión de embarcarse en el mundo empresarial, para continuar superándose y realizar su sueño, que no es otro que mantener viva y actualizada la oferta  para los amantes de la cocina española, sean o no españoles. Santi ha conseguido modernizar Pescadeli sin perder su sabor tradicional, adaptándose a la demanda de sus clientes, que como bien nos cuenta, ha ido cambiando desde la época de los hermanos Martínez.  

Hoy  Pescadeli sigue siendo la única tienda que hay de productos españoles en la zona. No hay español que no la conozca y a los americanos  les encanta. Nos cuenta Chris, el encargado de la tienda, que también hay bastantes clientes latinos,  italianos, portugueses, y asiáticos que van a comprar buen pescado y productos españoles de calidad.

Para los españoles que  viven aquí siempre será “La Tienda de los Asturianos”, la tienda con un auténtico sabor a la típica tienda de ultramarinos, con atención personalizada, donde los empleados te saludan cuando llegas y te tratan como si estuvieras en casa. En este país donde todo viene empaquetado en bandejas, ir a Pescadeli donde  te cortan el jamón como tu quieres y te limpian el pescado en funcion de como lo vas a cocinar es un auténtico placer.

Tuve la suerte de poder tomar un café con Herminio y con Santi y comprendí  como desde el cariño y el respeto que se tienen, se complementan y son el alma de un negocio que si bien ha cumplido ya 34 años sigue deleitando a sus clientes con una gastronomía y un espíritu muy españoles.

Quien iba a decirles a Alfonso y a Herminio cuando salieron de Asturias a finales de los 70 que aquella  tiendita de pescado y algún que otro producto español se convertiría en lo que viene siendo una referencia de los productos españoles en la costa este de EEUU.

Carmen Argumosa, Profesora de cocina española

 

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