Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella y peatonalizada; es como si no perteneciera este mundo, como si no existiera…Oviedo es como un cuento de hadas” Así describía Woody Allen la belleza quieta y silenciosa de una ciudad limpia y con estilo, a la que vuelve cada vez que puede para disfrutar del buen marisco y la mejor sidra.

Oviedo es una ciudad con señorío, de casas cuya piedra rezuma clase, de calles impolutas que la sitúan como una urbe del norte de Europa. Oviedo es un museo de estatuas al aire libre, y una muestra del urbanismo más racional cuyas fachadas se alzan sobre plazas singulares.

Oviedo

Desde la plaza del Fontán, de terrazas, sidra y fachadas más coloristas; a la de Daoiz y Velarde presidida por el palacio del Duque, mercadillos de flores y bares de tapas; o la del ayuntamiento, dedicada a la iglesia de San Isidoro; forman entre sí, un conjunto que realza, abre y magnífica los espacios bajo un cielo que sabe entregar la luz adecuada en cada momento del día.

Si la catedral gótica guarda en su interior la Cámara Santa y sus valiosos tesoros, la fuente de Foncalada habla de los orígenes de la ciudad; mientras, desde el promontorio del monte cercano enlucido de verde, la iglesia de Santa María del Naranco reina en el prerrománico español junto con la cercana iglesia de San Miguel de Lillo, formando así el conjunto más esplendido de las primeras manifestaciones arquitectónicas del siglo IX.  La primera se muestra limpia, estrecha y alargada,  mientras que la segunda es más robusta, y reforzada en su conjunto.

Oviedo

Descubrir Oviedo haciendo un Woody Allen es hospedarse en el fabuloso Hotel Reconquista, pasear por el centro, sentarse en un banco a descansar en la plaza Porlier frente a la estatua del viajero. Llegar hasta la estatua hiperrealista que Vicente Santarua, erigió en honor del cineasta.  Cruzar enfrente a contemplar la fachada de Peñalba, que nada tiene que envidiar a la de las mejores joyerías de la ciudad y entrar a comprar los mejores bombones y trufas de Oviedo.

Oviedo. Sidra

Desde allí acercarse a comer a Bocamar, reino del buen marisco y del mejor pescado.  Entradas a base de jamón ibérico y percebes cuando los hay. Besugo o merluza y de postre, la debilidad del actor por el chocolate le hace inclinarse por las tejas con chocolate.

Donde fueres haz lo que vieres, así que como buen ovetense hay que recorrer otra de las rutas imprescindible: las sidrerías de la calle Gascona, cuya entrada franquea un gran barril de sidra. Culines de sidra y cazuelinas en Villaviciosa. Si por el contrario, lo suyo son los vinos y las tapas, su zona es la de la calle de Manuel Pedregal.

Oviedo Naguar

Un lugar  en el que siempre acertará vaya de tapas a la barra o se siente a comer en el comedor es Naguar,  junto a la Plaza de América. Es el restaurante de Pedro Martino quien ofrece una excelente cocina informal de picoteo de barra y dos menús degustación (Tradición y Orígenes), además de la carta. La creatividad, la técnica y el buen hacer, consiguen que las texturas,  el impacto visual de colores y formas, y los sabores sorprendan. Cocina de orígenes, sencilla de base, pero evolucionada a golpe de técnica, con la que consigue una cocina con fondo y sabor para disfrutar y, donde el producto tiene el mayor peso específico “preferimos un buen chicharro a una mala lubina

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