Hay restaurantes y chefs con un tirón mediático formidable. En unos casos será porque han sabido contratar a una buena agencia de comunicación, en otros porque son cocineros que saben dan la talla y llenan la pantalla, como Pepe Rodríguez o Arguiñano y por supuesto porque además saben cocinar bien. Podríamos pues afirmar que son todos los que están, pero no están todos los que son. Hay restaurantes que aparecen en prácticamente las recomendaciones de todas las revistas de estilo de vida, pero la moda es efímera, mientras que otros muchos que lo merecerían por el nivel de su cocina no salen nunca.

El Quenco de Pepa es uno de estos últimos y Pepa Muñoz, su chef y propietaria, es de esos cocineros muy queridos por sus clientes habituales, pero de los que permanece discretamente detrás de las cámaras No tiene el aura ni la presencia en medios que por la calidad de su cocina merecería. Sin embargo, el nivel de su gastronomía la posiciona de forma ventajosa sobre tantos otros establecimientos pasajeros y efímeros de interiores deslumbrantes con machacona persistencia en medios pero con una cocina de muchos menos quilates y relevancia que la de El Quenco de Pepa.

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La huerta es parte principal de la propuesta de Pepa, quien tras unos años a la sombra de su madre, Aurora Muñoz, y una vez aprendidos y adquiridos los fundamentos que le aseguraban el conocimiento del oficio, la elaboración y ejecución de una carta con garantías y una puesta en escena adecuada, abrió El Quenco de Pepa. Han pasado más de diez años desde entonces y Pepa sigue creciendo. Su restaurante con una cocina cuya ecuación resuelve con las variables de: Una propuesta de corte clásico y un producto inmejorable que actúa como el principal referente de su carta; le permiten seguir de modo imbatible y en primera línea.

La carta de El Quenco de Pepa y por tanto su cocina, se entienden perfectamente: Tomates, verduras, tortillas, arroces, callos, frituras andaluzas, pescados nobles y carnes Premium. Su propuesta es una oda al producto. Verduras y hortalizas que proceden de su huerta orgánica, y que ahora vende también al público en un pequeño colmado que ha abierto a escasos metros de su restaurante. Tomates de una calidad y sabor difíciles de encontrar en otras mesas y de los que cultiva distintas especies para tener producción disponible todo el año. El resto de proveedores loa selecciona y sigue de cerca Pepa personalmente.

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De sus entradas, destacar la calidad de la ensalada de pimientos y ventresca y de las anchoas con tomate de la huerta y pan de cristal. Su arroz cremoso de gurumelos y foie fresco es fabuloso. Las verduras de temporada, magníficas y sorprendente la tortilla con almejas a la marinera. Los tomates con flor de sal y AOVE picual, un imprescindible. Del mismo modo, y ahí se notan sus orígenes, las frituras son excepcionales. Los boquerones, las cocochas a la romana, los chocos y los salmonetes se sirven libres de grasa alguna, ligeramente fritos por fuera y con la textura perfecta de una carne absolutamente fresca.

De sus pescados, la merluza en cualquiera de sus preparaciones es un acierto siempre. Las carnes, todas Premium, las chuletitas de lechal, la casquería es una buena opción para los amantes de estos platos. Disponen de tres menús degustación con varias entradas para compartir y un segundo a elegir de entre 44 y 52€.

El Quenco de Pepa C/ Henri Dunant 21-23 , Madrid

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