Recorriendo Cantabria y, tras dejar atrás Comillas y Cabezón de la Sal, enfilando hacia las primeras estribaciones de los Picos de Europa, una empalizada de piedra gris y cumbres nevadas en esta época del año, junto al río Saja y al pie de la carretera encontramos una casona montañesa de piedra que nos llama la atención por un enorme cartelón de azulejería que se descuelga por la fachada anunciando los vinos de Viña Tondonia y una apetecible terraza donde tomar un vino.

En Casa Nacho se hace buena cocina Cántabra, tradicional, de platos de siempre, muy de la tierra y a la que además han incorporado alguna influencia gaditana, de las muchas que Nacho y su mujer Josefina, absorben durante los 15 días que cada año pasan en Cádiz y que también ha influido en la decoración e incluso en la música ambiental que se escucha de fondo. El negocio lo han ampliado abriendo una posada junto al restaurante al que se accede por un pequeño puente romano. En Cabezón han abierto Abacería de la Sal, un encantador gastro bar y deliciosa tienda de productos tipo foie, y conservas especiales de la zona para consumir en su pequeña sala.Casa Nacho González Foto Capriles

Su carta es corta y bien estructurada, con platos de cuchara, entrantes, carnes y pescados, además de un pequeño apartado de productos de la Alacena de Carlos Herrera.

En Cantabria es difícil resistirse a empezar cualquier comida con un buen plato de rabas de magano, bien fritas y muy ricas. Después, y a pesar de que no es temporada, sirvieron un tomate excepcional, carnoso y sabroso, muy bien aliñado con aceite de oliva y abundante sal.

Rabas Foto Capriles

A Casa Nacho le preceden en fama un par de platos, uno de ellos en concreto son las  alcachofas con queso muy suave, rebozadas y fritas. Resultan de un sabor y textura sorprendente, un plato por el que solo merece la pena acercarse a comer aquí.

¡Extraordinarias! Unos mejillones frescos y grandes, con una salsa irresistible, de esas de que te obligan a utilizar una barra de pan para acabar con ella a base de empapar un trozo de pan tras otro. Tampoco podíamos negarnos a probar el otro plato que precede el nombre de esta casa de comidas: el cocido montañés, hecho con legumbre muy pequeña, muy fina y rica, a la que se acompaña aparte de un contundente compango a base de morcilla, chorizo, magro y costilla, buenas y limpias de grasa. También se probaron las alubias rojas de Mazcuerra, un guiso que raya a gran altura y al mismo nivel que el cocido.

A los postres y a pesar de haber realizado un completo recorrido por los principales platos de la carta, nos inclinamos por una tabla de quesos, entre los que se encontraban quesos campeones del mundo, bien acompañado por variedades locales y asturianas.

Cocido Montañés. Foto Capriles

En el capítulo de los vinos nos dejamos aconsejar por Josefina, que nos recomendó: un Señorío de los Llanos, un Ribera del Duero que aunque al abrirlo resultaba duro y astringente en boca, se fue abriendo, y ganando para hacerse más agradable, hasta resultar un vino bastante redondo.

En definitiva, una gran comida, atendida con la amabilidad característica de Josefina y por la que a la vista de la cantidad de platos que probamos, y la calidad de los mismos; los 40€ que pagábamos por persona, resultaron muy bien aprovechados.

Casa Nacho González Calle Ruente, 1, Ruente, Cantabria. Tlf 942 70 91 25

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