Cuanto más desnuda y natural se muestra la naturaleza ante nosotros, más profunda es su huella. África es el primer continente, el único lugar del planeta donde aún es posible contemplar la Naturaleza en todo su esplendor. Su sabana nos impacta con imágenes que nos retrotraen a esos primeros años del siglo XX en los que sus primeros colonos, un puñado de mujeres como Karol Bixen o Markham, nos dibujaban una naturaleza única, poderosa, de horizontes infinitos, de profunda calma a la sombra de los baobas, de la serenidad que imponían a su alrededor las imponentes montañas de cumbres nevadas, y del indescriptible encanto que aportaban sus increíbles animales salvajes.

El siglo XIX y primeros del XX, fue un tiempo convulso en África, ingleses, alemanes, belgas y franceses, las potencias europeas; luchaban por hacerse con el control del mayor número de tierras del continente. Un futuro de oportunidades, una tierra infinita y una naturaleza desbordada, atraían a muchos europeos. Familias, hombres y mujeres, adelantadas a su tiempo y dispuestos a aprovechar la belleza exótica y desconocida de un continente por descubrir, se lanzaron al continente negro.

conservancyimg4

Un desafío o una aventura, una oportunidad o una forma de rebelarse contra las rígidas estructuras y normas europeas que  constreñían la libertad de las mujeres. Todo ello empujó a un puñado de las más valientes y decididas para romper con todo y aventurarse a vivir una vida plena que nos regalaron en fabulosos libros como el que hoy recogemos aquí.

 

Increíbles descripciones de la gran maravilla natural que ha sido y es un país mágico como Kenia. Merece la pena seguir sus pasos por el país y redescubrir aquello que las inspiró a poner pluma sobre papel y dejar constancia de las maravillas  que las rodeaban.

homebannerimg6

Karen Blixen y las colinas de Ngong han quedado grabados en la memoria del lector. “El viento corría directamente contra las colinas de Ngong (…). Las nubes, que viajaban con el viento, chocaban contra las laderas de la colina, quedaban colgadas o eran atrapadas en la cima y rompían en lluvia. Pero las que iban más altas y evitaban el escollo se disolvían hacia el oeste, sobre el ardiente desierto del valle de la Falla”.

Cuando la danesa Karen Blixen describió los alrededores de su hogar en Kenia, muchos se quedaron con la frase “Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong” que abre la novela Memorias de África, pero sus detalladas descripciones del paisaje que la asombraba y emocionaba cada mañana, como la cita anterior, merecen también una atención exclusiva. Blixen vivía al sur de Nairobi, una zona que se encuentra técnicamente dentro de la capital pero en la que impera la tranquilidad y el antiguo estilo colonial y que se presenta como uno de los alojamientos preferidos de los viajeros que quieren huir de la tumultuosa ciudad. El propio barrio Karen fue así nombrado en honor a la escritora que retrató la experiencia occidental en Kenia.

homebannerimg1Hoy en día, la zona mantiene algunos recuerdos a su antigua habitante (notablemente, la casa museo de Karen Blixen, en la que se puede observar cómo vivió la novelista entre 1914 y 1931), y también ofrece atracciones propias, entre las que destacan el Parque Nacional de Nairobi, uno de los más accesibles y diferentes de Kenia, en donde la flora y la fauna típicas del país se recortan contra un fondo urbano, caótico y veloz. El lugar acoge la mayor concentración de rinocerontes negros del mundo y es notable destacar que se encuentra libre de barreras, permitiendo a los animales emigrar hasta el Valle del Rift cuando deseen. Las famosas verdes colinas de Ngong, por su parte, son ideales para dar paseos tanto a pie como a caballo, dormir en las estribaciones masai de la zona y visitar, más al sur del Valle del Rift, el LagoMagadi.

mtkenyawildlifeimg1

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.