Vivian Maier fue una niñera americana que se pasó toda la vida cuidando niños de otros y haciendo fotos propias; centenares de miles de fotos que nunca llegaron a ver la luz hasta después de morir su autora. Vivian, realizó a lo largo de su vida (1926-2009) más de 120.000 negativos, la mayor parte de los cuales, dada su modesta condición económica, no pudo llegar a revelar nunca.

Considerada hoy como una de las grandes de la fotografía de calle de la historia, la obra de Maier, hubiera quedado en el más absoluto de los ostracismos si no hubiera sido porque el historiador John Maloof, buscando imágenes para ilustrar un libro, adquirió en una modesta subasta, el contenido embargado de un guardamuebles que contenía gran parte del enorme archivo fotográfico almacenado durante décadas por la, entonces, desconocida niñera americana.

Las fotos de Vivian, asombran a especialistas y profesionales de la imagen de todo el mundo, por la excepcional singularidad de su mirada y la enorme sensibilidad con la que fue capaz de captar los instantes de la vida cotidiana, en sus más diversas manifestaciones: retratos, objetos inanimados, escenas de calle, arquitecturas urbanas, autorretratos…

A uno le apena y crea ansiedad pensar en la cantidad de grandes del pensamiento, del arte, o de la ciencia, que habrán quedado olvidados en las cunetas de la historia, definitivamente ignorados para el progreso y el disfrute humanos. El infortunio, la falta de oportunidades, la ausencia de atención ajena, la propia voluntad de intrascendencia….. son algunas de las causas de este despilfarro de talento humano.

Personalidades de la entidad de Sócrates o Van Gogh estuvieron a punto de quedar inéditos para todos . En el primer caso , buena parte de la sabiduría del insigne filósofo fue posible que llegase hasta nosotros sólo gracias al empeño de su más celebre discípulo (Platón); y en el caso del pintor holandés, únicamente gracias al cerril empecinamiento de su cuñada, Johanna van Gogh-Bonger, fue posible, once años después de la muerte del genial artista, que su obra empezase a conocerse y ponerse en valor.

Vivian Maier es un  buen ejemplo de que, la excelencia, el talento y la genialidad, no siempre resultan universal e inequívocamente conocidos y reconocidos y que, por ello, es posible que una buena parte del conocimiento humano se haya quedado, para desgracia de todos y  para siempre, olvidado en los márgenes y rincones más oscuros del tiempo.

Nota: La exposición de Vivian Maier puede verse hasta  el 16 de Agosto en la Fundación Canal 

Entrada libre

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