Bienvenidos a Dismaland, donde el castillo de la Bella Durmiente ha sido devastado por un incendio, la figura deformada de la Sirenita surge en medio de un charco de agua sucia o el cuerpo de la Cenicienta yace entre los flashes ávidos de los paparazzi tras un accidente en la carroza. Así es Dismaland, el parque de diversiones de Banksy.

A piece featuring a woman being attacked by seagulls.

A piece featuring a woman being attacked by seagulls.

Banksy, artista británico conocido por sus famosos grafitis, como el de un joven vándalo que sostiene un ramo de flores en vez de un cóctel molotov, abre la polémica con este parque de nuevo. El propio nombre, Dismaland, con los términos ‘dismal’ (triste) y ‘land’ (tierra) es ya toda una declaración de intenciones del horror que nos espera. Al igual que el mensaje de bienvenida de la web del parque que nos advierte que “las latas de pintura, los marcadores, los cuchillos y los representantes legales de la Corporación Walt Disney tienen la entrada terminantemente prohibida”.

A piece featuring the character Cinderella after the crash of her pumpkin carriage, surrounded by paparazzi.

A piece featuring the character Cinderella after the crash of her pumpkin carriage, surrounded by paparazzi.

 

A sculpture of a killer whale leaping out of a toilet.

A sculpture of a killer whale leaping out of a toilet.

Pero el apocalíptico parque de Banksy es algo más que una parodia de Disneyland, como muestra el conjunto de instalaciones del propio Banksy y 58 artistas más, entre los que se encuentran Damien Hirst, Jenny Holzer o Jimmy Cauty, que dan vida a unas diversiones teñidas de un humor muy negro. Las obras denuncian el consumismo, el ataque al medio ambiente, el maltrato animal, la violencia policial o la inmigración.

Dismaland-03-

Así, encontramos la recreación de un lago con una patera llena de inmigrantes subsaharianos con varios cadáveres alrededor, una caseta que ofrece préstamos a los niños a un interés del 5000%, una orca que atraviesa el aro de una animadora acuática que sale directamente de la taza del váter o la presencia de los animadores del parque con orejas de Mickey pero caras de pocos amigos y globos negros rotulados: “soy un imbécil”.

 

Los 10.000 metros cuadrados abandonados de un famoso balneario de vacaciones de la costa inglesa, el Tropicana Lido, en Weston-Super-Mare, al norte de Somerset y al que el propio Banksy acudía encantado de pequeño, ha sido el lugar escogido para el emplazamiento del parque. Un guiño más a la crítica sobre el olvido estas ciudades fantasmas de la costa inglesa que en la actualidad solo concentran desempleo y marginación.

 

La inauguración de Dismaland  a bombo y platillo el pasado 22 de agosto ante la prensa inglesa, contrasta con el misterio y expectación que ha rodeado su construcción. Al parecer, nadie en la ciudad sabía nada del proyecto, a excepción de 4 personas del ayuntamiento. Un misterio habitual en Banksy, sobre quien se ha especulado mucho acerca de su verdadera identidad que no se conoce en la actualidad.

 

Además de arte, el parque nos ofrece juegos imposibles, performances en vivo y espectáculos inesperados a lo largo del día, junto con un cine al aire libre y actuaciones musicales los fines de semana.

Dismland-07-

El parque abrirá todos los días, desde las 11.00 h a las 23.00 h, hasta el 27 de septiembre. La entrada, gratis para los niños, cuesta 4 € en el propio reciento y en Internet 6 €. Dada la afluencia de público —para los días 8 y 15 de septiembre ya no hay entradas— se recomienda reservar con antelación en la página web del parque: www.dismaland.co.uk

Dismaland puede ser chocante, evocador, una provocación o arte sin más. Cada uno es libre de opinar. Ahora bien, la dureza de las instalaciones de Dismaland, incluso en tono de humor, no dejan duda a que “La vida no es siempre un cuento de hadas”, como reza un cartel que nos da la bienvenida a este parque tan particular.

 

 

 

 

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