El barrio del Raval se encuentra situado junto al puerto de Barcelona. Como todas las zonas portuarias del mundo, si por un lado muestra una cara humilde, como vecindario habitado por trabajadores ligados al puerto; y por otro nos enseña su lado más duro y oscuro; también exhibe a quien quiere descubrirlo, su faceta como lugar apasionante de cafés de aire bohemio, bares singulares, restaurantes originales, estudios y galerías de arte, modernas librerías y un impresionante museo de arte contemporáneo MACBA. Casa Leopoldo sigue siendo desde 1939 toda una institución en el barrio.

En 1939 España acababa de dejar atrás uno de los episodios más oscuros de nuestra historia y el barrio del Raval comenzaba a desperezarse y volver a la normalidad del trabajo diario en el puerto. En aquella época un torero que se acababa de cortar la coleta, abrió un restaurante con una decoración muy característica de azulejos y motivos taurinos que le imprimió desde el primer día un carácter muy especial. Desde su apertura la cocina de Casa Leopoldo se granjeo fama en el barrio por sus guisos y platos sencillos pero bien hechos y que han dado de comer a vecinos, toreros y escritores como Mendoza y Vázquez Montalbán, fijos en el local.

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Casa Leopoldo no ha sido solamente el punto de encuentro donde se celebraban las tertulias taurinas más señaladas de Barcelona, sino que además su fama se acrecentó a raiz de que Montalbán lo incluyera en su novela y lo hiciera el restaurante favorito del detective Pepe Carvalho. A pesar de todo, la crisis hizo mella y sus propietarios originales se vieron forzados en 2016 a cerrar uno de los locales y las cocinas más emblemáticas de la Ciudad Condal. No había transcurrido un año desde el cierre de la verja cuando dos empresarios y cocineros Oscar Manresa y Romain Fornell, decidieron recuperar uno de los mayores activos del barrio.

Con la experiencia y saber hacer obtenida en más de media docena de establecimientos en Barcelona, han recuperado la cocina del recetario catalán de Casa Leopoldo que profundiza en la tradición de una cocina de raíces, de guisos y cocina lenta. El pan ‘crusco’ con tomate del horno de Sant Josep, y platos tan aparentemente sin importancia, pero cuya sutileza conquista a todos como la tortilla francesa de langostinos e ibérico, la esqueixada de bacalao y sus impecables croquetas de jamón, muy bien resueltas, con un rebozado cremosas por dentro y con mucho sabor.

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El guiso de rabo de toro es el plato por excelencia de Casa Leopoldo. Una receta que procede de su etapa anterior y que subliman en una cocción lenta en el que la salsa se reduce con el vino del Priorat que da potencia, aroma y untuosidad al guiso. Además, elaboran un arroz senyoret de gamba y rape, limpio, más que notable. El canelón de pollo gratinado pasa el corte con buena nota. Las judías del ganxet con butifarra negra estupendas. Y el cap i pota, ese guiso popular catalán que elaboran con garbanzos, toma el nombre de su ‘cliente’ más conocido Pepe Carvalho.

Casa Leopoldo, C/ Sant Rafael 54, Barcelona

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