Muchas veces no es solo la comida lo que pone un local en valor, hay muchas otras consideraciones que tenemos en cuenta y que suman cuando decididitos ir a un restaurante o a otro: el ambiente que se recrea en la sala, la atmósfera general, producto de la decoración, la disposición de las mesas, más o menos juntas y con más o menos intimidad;  el servicio y su localización próxima o no a nuestro domicilio, además, por supuesto, de la cocina.

Hoy traemos a este escaparate un restaurante que logra una buena nota media en cada uno de estas variables. En un entorno sobresaliente, escondido en pleno centro de Madrid, en la calle Hortaleza, dentro del Colegio de Arquitectos, en un gran patio interior, Bosco de Lobos, es un restaurante de fachadas de cristal, que se aparece tras los primeros árboles que nos salen al paso en cuanto se adentra uno en el patio. Un espacio acristalado con cocina vista, horno de leña y estanterías con libros; contribuyen a crear una atmósfera con un encanto singular.

El concepto que ampara a Bosco de Lobos, es amplio y difícil de encajar en una definición, es una terraza cerrada, o un restaurante abierto al cielo; es un lugar para comer o cenar, pero también para tomar un café, desayunar o disfrutar de un buen brunch; es un espacio de diseño, de estilo arquitectónico singular y una estructura sencilla de volúmenes transparentes unidos por maderas, celosías que se envuelven en cristales.

Su carta es sencilla, comida fácil, de corte italiano,  pizzas en horno de piedra a la entrada del local, cuyo fuego alumbra la cocina vista a la entrada del restaurante. Un primer apartado de entradas y tapas que van desde una patatas bravas, unas navajas con aceite de hierbas aromático o un ceviche de pez limón. Pasta como el papardelle al ragú o nero de sepia; espagueti vongole con almejas. Un rissoto de verduras correcto. Pizzas de verduras a la brasa, la clásica margarita, la siempre contundente y jugosa calzone, rellena de champiñón y la marinera, de anchoas y alcaparra. Entre los platos principales, la hamburguesa o el pollo entero asado a la brasa. De postre, la panacota de maracuyá, o la crema de mascarpone con fresas marinadas en vinagre.

Bosco de Lobos. Colegio de arquitectos. Hortaleza 63, Madrid

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