Es uno de los viajes más espectaculares que se pueden realizar en coche. Este sigue el dibujo sinuoso de la Highway 1. Una carretera que asciende en paralelo al mar por toda la costa de California. Es una franja de asfalto en la que apenas se cruzan coches y desde la que se descubren, uno tras otro, paisajes de una belleza inimitable.  A la izquierda, un mar de color platino y olas que baten los acantilados y, a la derecha, paisajes de verdes inagotables y secuoyas que crecen hasta tocar el cielo, en un parque natural que se adentra hacia el interior.

Al atardecer, a pie de carretera se abre un pequeño mirador que se asoma al Océano Pacífico y al puente de estructura metálica de Bixby. En un juego de luces anaranjadas provocadas por la caída del sol se adivina el exuberante Parque de Santa Lucía al otro lado de la carretera. Si la realidad supera siempre a la ficción; no hay artista capaz de superar la belleza de estos paisajes de rompientes, acantilados, playas de arena blanca y bosques de enormes árboles  y senderos cercados por la vegetación.

High Way 1. California

Big Sur ¡No existe!, o mejor dicho no se ve. Es un espejismo de verdes insondables donde apenas viven mil personas desperdigadas entre una vasta e impenetrable naturaleza de tranquilidad y quietud. Desde la ermita Benedictina se escapa el sonido de campanas que a primera hora repican alegres, mientras que el Centro Budista de Tasajara perfora el silencio con sus letanías y ecos característicos. Aunque uno podría alimentarse solo con la visión de sus paisajes y beber la tranquilidad de sus silencios solo rotos por la propia naturaleza; son irresistibles las tartas que elaboran los benedictinos y reconfortantes los menús vegetarianos del Centro Budista.

Mcway Falls, Big Sur, California

En tiempos fue refugio de artistas y escritores que huyendo del mundanal ruido encontraron la tranquilidad, el silencio y la calma que solo en la perfecta Torre de Marfil que es Big Sur pudieron encontrar la creatividad y la inspiración necesaria que inmortalizara a sus hijos adoptivos: Jack Kerouac, Huxley y Henry Miller. Kerouac, escuchaba el silencio que imponía la brisa y el estruendo de las rompientes. Miller, simplemente se extasiaba ante la belleza de un lugar en el que no había  nada que mejorar, solo a uno mismo, repetía.

Esalen. Big Sur. California

Tras hacer la parada obligada en el Puente Bixby, diríjase a Hurricane Point para disfrutar de los mismos paisajes que inspiraron y siguen haciéndolo hoy, a grandes artistas plásticos. Camine y adéntrese en los senderos que le llevan a la playa de Pfeiffer, ¡una visión sobre natura! Rocas esculpidas y troqueladas por las olas. Desde allí acuda a las playas de Garrapata State Park y Sand Beach.

Nepheste. Big Sur

Nepheste es más  que un restaurante, es el observatorio perfecto desde donde contemplar un horizonte de verdes inabarcables mientras toma una de sus estupendas hamburguesas. Si prolonga la tertulia espere a que con la puesta de sol el cielo torne en deslumbrantes naranjas y acompáñelo de un cóctel margarita. Para dormir en un enclave privilegiado sobre los acantilados: El Balneario de Esaile, en Post Road, de habitaciones camufladas sobre el mar y desde las que se divisa unas vistas impagables. Sus piscinas infinitas se prolongan al mar.

(Fotografías www.visitcalifornia.com)

Big Sur

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