Denía es una de esas plazas que puede presumir de una gran gastronomía a todos los niveles. Gracias a que Quique Dacosta la hizo universal con su restaurante tres estrellas y habitual entre los 50 mejores. Pero no es sólo por la cocina de vanguardia, sino que los restaurantes de cocina más popular están magníficamente representados por establecimientos como La Cuina, y sus celebres cocas y arroces; o el Peix i Braxes, famoso por sus pescados de lonja y gambas rojas; y El Pegolí con su menú de gambas y arroz a banda. El Baret de Miquel es, sin embargo, una propuesta a medio camino entre ambos mundos. Una historia increíble.

Miquel es un tipo afable, cercano y abierto con los suyos y con todo el que acude a comer a su bareto. Pero parece que no siempre fue así. Cuando oficiaba en La Seu, en Moraira y lucía una estrella Michelin, no era feliz, sentía la presión de un formato en el que no se sentía a gusto. Así que un día decidió bajarse del caballo, para renunciar al reconocimiento Michelin por el que tanto luchan el resto de sus compañeros y empezar de nuevo con un establecimiento más sencillo, en el que sin perder la esencia de esa forma en la que hacía una gran cocina, se relajasen las formas, se abandonará el academicismo y se aumentara la felicidad del comensal y el equipo.

image

Desde entonces su web de reservas se ha colapsado y recibe más visitas y peticiones de reservas que las de El Celler de Can Roca o DiverXO, los dos restaurantes en los que es más difícil reservar y donde más tiempo de espera dan para lograr una mesa. El 9 de mayo tratamos de hacer una reserva y no fue posible. En el periodo de reservas abierto (4 meses) no hay una sola mesa disponible. Un caso de éxito sorprendente que basa en una incesante búsqueda del mejor producto que trabaja con recetas de siempre y en el que el tiqué medio ronda los 40€ y 50€ de precio medio.

image

Miquel Ruiz va a contracorriente, mientras todo el mundo busca una estrella Michelin que le de fama y reservas, él huye y las abandona. Si el resto espera que llegue el mes de agosto para aprovechar el tirón del turismo, él cierra, primero porque se lo puede permitir, porque su Baret está lleno los otros once meses del año; y después porque la calidad del producto baja en agosto por la gran demanda y además se encarece. Si la mayoría trata de lucir un local con una decoración tipo industrial que parecen diseñados por el mismo interiorista, El Baret de Miquel es un local muy sencillo en el que se aprovechan elementos y materiales “viejos”

Con respecto al tipo de cocina, El Baret de Miquel sólo tiene un enemigo, las altísimas expectativas con las que acude la mayoría tras meses de espera. Sin embargo, Miquel resuelve con mucha imaginación y fundamentos cada uno de los platos de su carta. El sashimi de caballa, sencillo, pero con un producto extraordinario. Muy buenos los buñuelos de bacalao. Original el turrón de foie. El figatell de sepia, excelente y el ceviche de erizo, sobresaliente. La tarta de manzana raya al nivel de su popularidad.

El Baret de Miquel Carrer Historiador Palau1, Denia

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.