Viajar es una de las principales vías para escapar de una rutina que nos atenaza durante el año. Si el verano y concretamente el mes de agosto registra la mayor parte de los viajes, acumulando gente, encareciendo precios y devaluando la calidad del servicio que reduce el encanto y prostituye la belleza del destino. Por eso la primavera es la mejor época del año para viajar: El tiempo es más agradable y suave y el día tiene más horas de luz, que permiten disfrutar durante más tiempo del destino.

Holbox, en Mexico

Aunque Cozumel es la isla más conocida de Quintana Roo, al norte de Cancún se encuentra esta pequeña isla separada del continente por una laguna, santuario de flamencos, pelicanos y otras aves.  En el límite del Caribe, el carácter de sus gentes, las fachadas de color de las casas, sus playas vírgenes, calles de arena blanca sin asfaltar y una gastronomía en la que la reina es la langosta; esta isla acoge cada vez más viajeros que buscan descanso y relax. Desde el puerto de Chiquila se llega en ferry a la isla, reserva de la biosfera.

Polignano a Mare, en Italia

En un promontorio escarpado de la abrupta pero maravillosa costa a los pies del Adriático, una pequeña ciudad de pescadores y artesanos, conserva todo el encanto de esos destinos desconocidos por el turismo que todo lo invade. Un destino de contrastes: Casas blancas y un mar azul, acantilados y balcones que se asoman al vacío desafiando la gravedad. Una gastronomía a base de extraordinarias pizzas, un excelente marisco y mejores pastas que puedes disfrutar desde la maravillosa terraza del restaurante Grotta Pallazzese.

Portmeirion

PortMeirion, en Reino Unido

Si tuviéramos que hermanar este pequeño pueblo del sur de Gales por su parecido con alguna otra ciudad europea, tal vez la identificaríamos con una que está en sus antípodas geográficas: Portofino.  De hecho, se diseñó y construyó a primeros del siglo XX tratando de emular la belleza y el color de este pueblo italiano, aunque su creador sólo admitiese que únicamente trató de recrear la atmósfera mediterránea. La postal que se divisa desde el lado opuesto de la lengua de agua que se adentra hacia el interior es una mezcla de colores blancos, pastel, ocres y verdes, que

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.