Un viejo almacén de carne junto al mercado de El Borne (Barelona), una fábrica textil de finales del S. XIX en Tribeca (Nueva York), un antiguo zoco árabe (Almería) y un palacio del siglo XVI (Sevilla) son los edificios que el grupo Aire ha rehabilitado para convertirlos en un oasis de paz y relax para cuerpo y mente, simulando a nuestros antepasados griegos, romanos, árabes y otomanos.

Tras los muros encalados del edificio histórico de la calle Aire, inaugurado en 2014 en pleno barrio de Santa Cruz, hay un bonito patio central envuelto por un ambiente de calma que apenas deja adivinar el fascinante y mágico mundo de las aguas termales que se reparten en sus pisos.

El perfume del incienso y la luz tenue de las velas acompañan a crear una agradable y placentera atmósfera en cada una de las estancias del recorrido, refinado y con el toque elegante de los artesonados mudéjares de los techos que se reflejan en las aguas del hammam. Baños a diferentes temperaturas o el de Mil Chorros o flotar en uno de sal bajo una bóveda romana del siglo I, para continuar con alguno de los masajes que el personal especializado ofrece.

aire-de-sevilla-1

Hay dos experiencias que hacen de Aire de Sevilla, un lugar único y especial.

Uno es el baño de vino de Matarromera, individual o en pareja. Dentro de un antiguo pozo de mármol blanco con forma de trébol, del siglo XVI, que domina la pequeña sala que también sirve de reposo a cajas de vino, comienza a llenarse mientras se disfruta de una copa del tinto de 2011 y de un relajante masaje capilar.  Si Cleopatra se bañaba en leche de burra, en Aire de Sevilla se hace en un baño que proporciona todas las propiedades de los polifenoles de la uva tinta de la Ribera del Duero, uno de los antioxidantes naturales más eficaces. Además, emplean acondicionadores ESDOR, un producto que esta marca de cosméticos ha diseñado para Aire.aire-de-sevilla-3

La segunda, y última parada es un baño en el jacuzzi de la azotea. Al aire libre, con bombones, champán y las vistas de la Catedral, la Giralda y campanarios como el de la iglesia del Salvador, es el broche de oro que hará inolvidable la jornada en la ciudad del Guadalquivir.

 

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.