En pleno centro de Madrid, en el turístico barrio de los Austrias, a un paso de la Plaza Mayor, Los Galayos, uno de esos contados establecimientos centenarios de la capital que han visto como se transformaba Madrid, sus gentes y como no, la intensidad y el modo en que ahora se siente la gastronomía. Hace más de cien años cuando Los Galayos abrió sus puertas como Casa Rojo, para la mayoría, la gastronomía era mera alimentación y subsistencia; la culinaria era muy limitada y el recetario y elaboraciones poco variado.

Uno de los salones de Los Galayos

Hoy, al amparo de una sociedad y un estado de bienestar evolucionado, la gastronomía ha crecido hasta convertirse en algo más que un alimento, y ser un elemento, tal vez el único, al servicio del disfrute de todos los sentidos.

Los Galayos. Croquetas. Foto Capriles

Era el siglo XIX, el año 1894, Cuba, Puerto Rico y Filipinas eran aún provincias españolas. Comparada con sus homologas europeas, Madrid no era sino un pueblo con pretensiones, por cuya puerta del Sol, apenas cruzaban unos cuantos carros de caballos. Comenzaba a destacar una burguesía incipiente que aprovechando las sucesivas desamortizaciones de la iglesia engrosaba un patrimonio que invitaba a salir a disfrutar en sociedad. En Los Galayos (Casa Rojo) comenzaron a servirse vinos y tapas.

Del mismo modo que por sus salones han ido pasando desde los componentes de la Generación del 27 hasta el más actual Pérez Reverte que ideó aquí su Capitán Alatriste; Los Galayos ha sabido evolucionar desde la contundente cocina castellana de sus orígenes hasta una más refinada y actual.

En contra de lo que pudiera parecer por su ubicación es un restaurante frecuentado en su mayoría por vecinos y locales que gustan de disfrutar de un recetario de sabores clásicos bien cuidados y mejor adaptados a la actualidad..

En la barra: su ensaladilla y las croquetas. En sus salones de estilo castellano, desde unas patatas confitadas acompañadas de huevos y morcilla, a unos magníficos platos de cuchara como unos estupendos garbanzos; un conseguido pollo en pepitoria y como plato estrella un buen cochinillo, de piel curruscante, dorado por fuera y absolutamente jugoso por dentro que podríamos calificar de sobresaliente.

Los Galayos C/ Botoneras 4, Madrid

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